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Cómo dar atención a bebés

escrito por Patty Wipfler (04-07-2004)

Al tener un bebé, adquirimos la placentera y delicada tarea de llegar a conocerle. Saber cómo duerme, cómo come y cómo nos ve a los ojos con confianza e interés. El por su parte necesita alimento, cercanía, familiaridad, cariño y a veces un descanso del alud de nuevas experiencias que cada momento le presenta. La hora de alimentar es uno de los refugios de un bebé y quienes lo proveeemos nos sentimos afortunadas de poder dar tanto tan fácilmente.

El hecho de alimentar es importante también para nosotras. Nos da un sentido de completa libertad para expresar el amor que sentimos por nuestro bebé. Nos entregamos de una manera muy personal y muchas de nosotras alcanzamos niveles de afecto y cercanía que no sabíamos posibles. Cuando las cosas van bien, el hecho de criar a nuestro bebé nos permite sentirnos capaces e importantes como madres y esto contrarresta los mensajes de nuestra cutlura que trivializan nuestra tarea.

Un par de confusiones

Existen sin embargo, un par de confusiones que los padres de bebés encuentran tarde o temprano. La primera es obvia:  cuando un bebé saludable y robusto empieza a despertar siete veces durante la noche aparentemente para alimentarse, usted se pregunta cómo responder a esa necesidad. ¿Cómo puede responder cariñosamente a su bebé de un año que busca su pecho cada vez que encuentra personas nuevas porque les tiene miedo? ¿O a su niño de 2 años que no se puede dormir si no es pegado al pecho? La necesidad de alimento y de cariño tarde o temprano se entrelazan y es de entenderse la dificultad de no saber cómo responder.

La segunda confusión es más sutil pero muy importante. Es la creencia de muchos papás de que ellos no son tan importantes para sus bebés porque no parece haber nada que fomente la cercanía como lo hace la relación de amamantamiento.

La intimidad del amamantamiento puede ser excluyente. Parece relegar a los papás a un papel secundario durante los primeros meses y años en la vida de un bebé.

La importancia de que tanto mamá como papá participen

Ambas confusiones surgen porque una parte vital de información ha venido haciendo falta en nustra experiencia con la crianza. Hemos empezado a descubrir la importancia de escuchar con atención a los bebés y a los niños. Nos estamos dando cuenta de que las relaciones cercanas entre niños pequeños y sus padres son posibles cuando estos escuchan atentamente. El escuchar con atención es una manera muy directa de transmitir amor a su niño. Su disposición a escucharle puede crear una conexión tan firme como la que crea el amamantamiento y satisfacer ciertas necesidades de su niño que el amamantar no puede. Cuando usted sabe que su bebé necesita de alimento pero también de que se le escuche cuando está molesto, la confusión de no saber cuándo amamantar y cuándo escuchar empieza a esclarerse. Quizás lo mejor de todo es que al escuchar con atención a sus bebés, los papás pueden lograr un nivel profundo de cercanía y confianza que es tan importante como la relación de amamantamiento.

Permítanme explicarlo. Los bebés y niños pequeños viven el momento. Cuando están tristes, lo están completamente; cuando están frustrados, sienten que no pueden vivir ni un segundo más así,  y cuando están contentos, su amor es tan amplio y abundante como la luz del sol. Los niños responden de inmediato a condiciones desfavorables con llanto vigoroso y berrinches. Nosotros, de buena voluntad asumimos que podemos arreglar cualquier condición desfavorable en poco tiempo. Sentimos que es nuestra responsabilidad como padres determinar cuál es el problema y solucionarlo para que nuestro niño vuelva a su vida placentera. 

 Existen muchas cosas por las que los bebés y niños pequeños lloran que se pueden y se deben solucionar de inmediato. Un pañal muy apretado, un dedito pinchado por algún juguete, el hambre que siente, el miedo que surge cuando está cerca de un perro... Estas son las cosas a las que respondemos cuando nuestro pequeño llora. Una respuesta rápida es en parte como le demostramos que es él importante en nuestra vida. Debemos responder con cariño y confianza si es que nuestro bebé va a crecer con un fuerte sentido de auto-valor.

Siempre es razonable responder al llanto de un pequeño:  siempre es razonable repasar la lista mental de posibles causas de ese llanto. Y siempre es razonable consultar con su doctor si parece que su bebé no está desarrollándose plenamente o si nota alguna condición extraña, ya sea que llore o no.

Pero hay cosas por las que nuestros bebés y niños lloran que no podemos resolver de inmediato. Y hay cosas por las que lloran que no tienen una razón que sea de inmediato discernible. Es aquí donde entra la confusión. Un bebé llora porque el gas en el estómago le molesta, porque necesita que le cambien el pañal mojado, porque nos alejamos de su lado para contestar el timbre de la puerta o del teléfono, porque una persona a quien no conoce le da atención, porque lo ponemos en el asiento del coche... Hay muchas ocasiones en las que un bebé empieza a llorar y nada grave o amenazante está sucediendo. Otras veces, la molestia del bebé, ya sea por indigestión, enfermedad o un susto repentino, simplemente no puede ser aliviada. Estas son las situaciones que ponen a prueba la determinación de papá y mamá.

Por ejemplo, usted acaba de alimentar a su bebé y lo tiene reposando en sus brazos. Usted lo contempla y le empieza a decir qué hermoso es. El le ve a los ojos por un momento, luego los aprieta, voltea la cabeza, aprieta los puños y empieza a llorar. ¡Por el amor de dios! ¿Qué sucedió? ¿Necesita eructar? ¿Está orinado? ¿Tiene frío? ¿Le duele el estomaguito? Al ir eliminando cada una de estas posibilidades, no parece haber una causa aparente de este llanto y sin embargo, él continúa llorando desconsolado. O quizás sea el caso de que su niño de 18 meses se golpea la rodilla y corre hacia usted. Usted le habla con cariño y le pregunta que si quiere amamantar. El dice que sí, pero cuando usted le ofrece el pecho él se enoja, la empuja y trata de alejarse. Usted lo suelta y él se enoja aun más, llora y se tira al suelo en un berrinche. Usted lo vuelve a abrazar, sintiéndose mal porque parece que no pudo proveer lo que el niño necesita. Sin embargo, no importa qué haga usted, él parece más molesto con cada intento de complacerlo.

Estas son las ocasiones en las que usted puede con seguridad relajarse y escuchar. Estas son las ocasiones en las que su niño necesita que usted esté cerca, sin prisas y aceptando. Son ocasiones en las que es importante que usted se disponga a aprender de las frustraciones que se viven cuando se es pequeño.

La infancia está llena de desafíos

Lo que tenemos que aprender es que nuestros pequeños no viven vidas de completa felicidad y comodidad. Tal vez seamos padres amorosos, tiernos y comprensivos, y ellos estén sanos y llenos de vida. Aun así, todo niño pasa por experiencias que son dolorosas, confusas, espantosas y tristes. El acto de nacer en si, no es fácil para la mayoría de los bebés. Se desarrollan a lo largo de un proceso complejo, nacen a un mundo nuevo y han venido experimentando sentimientos y percepciones. Nuestros bebés han tenido buenos sentimientos y percepciones exáctas, "Me siento seguro y cómodo junto a mi mamá," o "esa es la voz cariñosa de papá--¡me ama!" Pero a veces también malos sentimientos o percepciones inexáctas, "Estoy solo en mi cuna--¡no lo soporto!" o "Papá se salió--¡me abandona!"

Cuando los bebés y niños pequeños no se sienten bien, empiezan a llorar. Es aquí donde los padres tenemos decisiones qué tomar. Tenemos que decidir si en el presente hay alguna dificultad que el bebé nos esté señalando y si la hay, cómo solucionarla. A menudo hacemos bien este trabajo:  alimentamos a nuestro bebé, le cambiamos el pañal, le abrazamos, le cambiamos de posición, nos aseguramos que el perro no se le acerca, le explicamos quién es esta nueva persona. Resolvemos la dificultad presente de la mejor manera que podemos.

Si no hay una dificultad real, o si la dificultad presente no puede ser remediada, (gas en el estómago o tener que estar en su asiento en el coche) asumimos que el bebé debe de parar de llorar porque según nosotros  tal llanto no tiene sentido. Con palmaditas, chupones, objetos "favoritos"  o meciéndolos y a veces ofreciéndoles pecho, tratamos de que se "calmen". Nos preocupa que un bebé que llora no se encuentra bien y creemos que se sentirá mejor tan pronto como deje de expresar su molestia.

Después de trabajar muchos años con padres, bebés y niños pequeños, me he convencido más y más de que el llanto--el llanto que empieza cuando no existe ninguna dificultad presente, o el llanto que acompaña a una situación que no puede ser resuelta de inmediato--sirve un próposito útil en la vida de un niño. De la misma manera, estoy segura de que el aprender a "acompañar" a su niño cuando llora es una de las lecciones más valiosas de ser padres.  Es una lección sobre aprender a acompañar a un niño cuando enfrenta dificultades y sobre aprender a satisfacer su necesidad de aceptación cuando batalla con los momentos difíciles de la vida. Su confianza en si mismo aumentará si usted no le impide que enfrente los desafíos que ahora encuentra.

Cómo es que los niños mantienen la confianza

Antes de hablar sobre el papel que usted puede jugar y cómo se relaciona éste con el amamantamiento, permítame aclarar en qué se basa el método que describo y recomiendo. Creo que podemos asumir que todo niño nace con una disposición y capacidad de amar, de ser amado y de aprender a una velocidad enorme. Creo que también podemos asumir que los niños son por naturaleza cooperativos, afectuosos y se sienten complacidos de si mismos y de otros. Sin que nosotros les instruyamos en esto, ellos nacen con este tipo de naturaleza. El último punto que asumo, es el de que cuando un niño no coopera ni está contento, es porque alguna incomodidad física o sentimientos negativos le están ocupando, como traer clavada una espina. En estas ocasiones, podemos esperar que exprese su incomodidad o molestia plenamente si encuentra a alguien dispuesto a escucharle. Una vez que terminen sus lágrimas o berrinche, temblor o bostezos (que a menudo se presentan a mitad del llanto o el berrinche) volverá a estar relajado, amoroso, tranquilo y afectuoso. Para deshacerse de los incómodos sentimientos llorará o rabiará con energía. Ya que termine, estará inmensamente complacido consigo mismo y con usted. (Los niños muy pequeños a menudo lloran fuerte y por largo rato, además de bostezar profundamente varias veces, luego se quedan bien dormidos. Cuando despiertan, lo hacen resplandecientes, listos para vivir el día plenamente.)

Este proceso es asombrosamente auto-ajustable y los niños lo usan para recuperarse de las dificultades que tienen o de los necesarios errores de su percepción. Cuando usted sale del cuarto, podría ser que su bebé estaba ansioso de que usted lo abrazara. Usted sale (sin saber lo que su bebé desea en este momento) y él se siente rechazado, como si usted sabía lo que quería y decidió ignorarlo. Empieza a llorar, no sólo a llamarle que regrese, sino por sentirse despreciado porque lo dejó. Cuando usted regresa y lo abraza, él continúa llorando para deshacerse de la inseguridad que acaba de experimentar. Está recuperando la confianza en él y en usted. Usted no puede ordenar que se sienta mejor, que entienda que es amado. Pero puede escuchar sus malos sentimientos hasta el final para ayudarle a aclarar su percepción y vuelva a abrir las puertas a su amor.

Usted sabe que cuando llega en auxilio de un bebé que llora y resuelve la situación o corrobora que no hay ningún problema obvio, a menudo puede distraer o calmar al bebé para que deje de llorar. Sin embargo, tal vez parezca distante o extraviado, sin poder mirarle a los ojos ni listo para jugar y divertirse. De hecho, si usted le atrapa la mirada y le platica con confianza, es probable que empiece a llorar de nuevo. Esta es una señal de que la molestia está aún allí--ahorita el niño no puede todavía disfrutar la vida porque los malos sentimientos o las percepciones equivocadas todavía están en su mente. Necesita dejarle ver más de sus dificultades para liberarse de ellas.

Nosotros los padres queremos mejorarle todo a nuestros hijos de inmediato. Pero sus temores, su tristeza y sus frustraciones tardan tiempo en aliviarse. Si en estas ocasiones escuchamos, ellos nos mostrarán qué difícil es sentirse tan mal como se sienten. Si podemos mantenernos cerca, abrazándolos y diciéndoles que  los queremos, ellos sienten que estamos comprendiendo y ayudando. No dejarán de llorar sino hasta que hayan resuelto sus sentimientos, pero a través de hacerlo, se mantienen concientes de nuestra presencia y nuestro esfuerzo de escucharlos bien.

Los resultados de escuchar bien

Usted verá que al final de un buen llanto su niño de repente decide que de nuevo todo va bien en el mundo y que usted es la mejor persona en éste. Va a reír y resplandecer de una manera relajada e íntima con usted, su mejor amigo/a. He conocido niños que un día lloran a rienda suelta y en los próximos días salen con un montón de palabras nuevas o con su primer intento de gatear o con una nueva actitud cuando conocen nuevas personas. Estas son las mejoras significativas en la auto-confianza y habilidad de su niño que el escuchar bien puede fomentar.

Su niño tratará de valerse de este proceso y de la ayuda de usted para resolver  dificultades. Lo que el niño va a apreciar, es la confianza que usted le proyecte de que el mundo sigue bien. Necesitará saber que usted le ama ya sea que se sienta bien o mal. El niño re-surgirá más pronto si usted no parece muy preocupado y si usted le puede ofrecer amor y seguridad mientras que él llora. Al principio, a usted le sorprenderá confirmar que a menudo, entre más cariñosa sea usted de la manera adecuada, más intenso parece hacerse el llanto de su niño. Es un poco parecido al llanto de los adultos en las bodas:  entre más feliz parece la unión, más lloramos. En un niño, entre más amor percibe en ese momento, más fuerte puede llorar por los sentimientos que ha tenido que venir cargando. El decirle cosas como:  "Te quiero mucho." "Siento que te sientas tan mal." "Sé que te duele tu estomaguito, pero pronto te mejorarás." "Aquí me voy a quedar contigo." "Veo que estás muy molesto," le harán ver a su niño que usted está de su lado mientras le escucha. 

Durante el tiempo que le dé pecho, usted verá que  a veces su niño se "calma" cuando lo amamanta y que a veces parece que él pide que usted lo "calme de esta manera. Usted deberá usar su mejor juicio para determinar si su niño quiere ser alimentado o está pidiendo cercanía para alejarse de alguna tristeza o algo que le molesta. Es buena idea que cuando usted sospeche que algo está molestando a su niño, lo amamante de una manera más cariñosa, haciendo contacto con los ojos y siendo especialmente afectuosa cuando esté amamantando. Luego, si necesita que  le escuche, sabrá que usted está lista y dispuesta y cuando termine de alimentarse encontrará la manera de conseguir un buen llanto.

Otras veces, un bebé puede estar realmente hambriento y al mismo tiempo emocionalmente molesto o incómodo por el dolor de los dientes u otro malestar de bebé. En estas ocasiones, el bebé necesita tanto alimento como alivio emocional. Usted puede alternar entre ofrecerle pecho y atención al llanto por las molestias hasta que su bebé pueda relajarse y disponerse a amamantar.  El poder llorar cuando tiene su completa atención, al final permite a su bebé relajarse, sentirse seguro en sus brazos y convencido de que usted no lo dejó cuando las cosas eran difíciles.

Cuando llegue el día de dejar el pecho

Y un día, llega la hora de quitarles el pecho. Un que bebé ya puede caminar, al menos de vez en cuando, usará el amamantamiento como tranquilizante y escape de los ratos difíciles que pase. Este uso del amamantamiento como tranquilizante es útil para nosotros como padres:  la vida no es tan tormentosa cuando contamos con un remedio rápido contra la tristeza del bebé o las frustraciones causadas por la fatiga.

Pero es este uso del amamantamiento como tranquilizante que puede interferir con el progreso de un bebé hacia la independencia. Cuando usted nota que su bebé pide pecho cada vez que se accidenta o ya no soporta algo, usted puede con seguridad ofrecer ecucharle en vez de darle pecho. Usted tendrá que ofrecer mucha cercanía e intimidad, mucha seguridad y cariño; como si estuviera amamantando. (También podría ofrecerle un vasito de leche, en caso de que realmente tenga hambre o sed.) Dele muchas muestras de que usted le quiere. Su bebé irá adelante con su llanto y definitivamente estará dando un paso más hacia la independencia si tiene la oportunidad de resolver sentimientos que antes no se atrevía a enfrentar. Un niño puede escoger dejar el pecho por si solo, pero solamente cuando se sienta confiado de si mismo y de su amor. El escucharle sus malos ratos le ayudará a tomar decisiones más independientes sobre quién es y qué puede hacer.

Los papás son importantes

Los papás pueden jugar un papel tan completo como lo deseen en esto de escuchar a sus bebés. Es la gran oportunidad para construir una conexión de amor y cariño entre padre e hijo/a. Usted verá al final de un buen llanto cómo entra usted al corazón de su bebé simplemente por haberlo comprendido y acompañado durante su rato difícil. El escuchar completamente a menudo no es fácil para los papás--son los jóvenes y hombres en la sociedad los que a menudo evitan el conseguir ayuda cuando son heridos. Todos esos años de ignorar el dolor y "arreglárselas solos" le dificultan a los hombres el escuchar a un pequeño que abiertamente anuncia sus pesares. Pero una vez que un papá ve la calidez, el afecto y el alivio que un niño logra después de llorar sin limitaciones, son más capaces de escuchar mejor y preocuparse menos.

Consiga a poyo para usted

Esta manera de escuchar es al principio muy difícil de lograr. Nunca se nos escuchó así, de modo que pronto nos incomodamos, nos entristecemos o nos frustramos con nuestra impotencia para remediar las dificultades de nuestros queridos niños. Si de pequeños se nos abusó, tal vez tengamos la tendencia a ser crueles con nuestros niños cuando se "ponen en ese plan". Es importante no tratar de hacer solos este trabajo:  apóyese en su pareja, en otros padres o en amistades para que usted también tenga quien le escuche. Necesitará hablar con alguien sobre lo difícil que es, sobre los sentimientos que surgen y sobre lo que vaya aprendiendo acerca de su niño al escucharle. El escuchar a otra persona, joven o adulta, nos abre a los sentimientos internos de la persona única e importante que somos. Esto inevitablemente nos conmueve y aprendemos más. De modo que busque ayuda y ¡haga el experimento de escuchar!

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